Johnny Gavlovski: “En los ojos del David de Miguel Ángel está mi respuesta”

por María Magdalena Ziegler 

¿Alguna vez han conocido a un ser humano con una cualidad creativa y emocional infinita? Tengo el honor de poder responder un resonante “¡Sí!” a esa pregunta. Conozco a Johnny Gavlovski y lo mejor es que él me conoce a mi. Nos conocemos desde hace años. Hemos recuperado el aliento juntos en escaleras interminables, nos hemos sonreído a lo lejos luego de momentos difíciles, y compartido inquietudes sobre nuestra mutua pasión: el arte.

Es psicólogo de profesión, pero un completo knowmad de corazón. Es inquieto de pensamiento y travieso en su ingenio. Es profesor universitario y dramaturgo, es conferencista y creador de realidades a través de los medios artísticos a su alcance. El teatro tiene un atractivo para él que le hace un espacio inevitable en su experiencia creadora. Ama la opera como a sí mismo (¿quién no?). Conversar con él siempre fue de mis ratos preferidos y ahora me complace y me consiente la necesidad de que me hable, aun desde lejos, en una entrevista que generará otras en el tiempo.

Johnny Gavlovski

Johnny Gavlovski

MMZ: ¿Tu interés por las artes viene desde tu juventud o la Psicología te empujó a las expresiones artísticas? 

JG: En realidad desde mi infancia, por mi familia. Mi padre era pintor, mi madre cantaba, mi hermana tocaba piano y mi hermano el acordeón y también gusta de pintar. Ese era mí día a día. La lectura era algo normal en casa, reconocer los compositores al oírlos. Así crecí. El día que escribí mi primera poesía, se reunió la familia. La escuchó. Hablaron de ella, igual como cuando se conversaba en la mesa sea de cualquiera de los libros que alguno estuviera leyendo. Papá nos daba clase de dibujo. Mi hermana me enseñaba el piano. No era “empuje”. Era un dasein: ser-en-el-arte.

MMZ: Sin embargo, te hiciste psicólogo, psicoanalista para más señas. ¿De qué manera tu profesión ha condicionado tu experiencia con las artes?

JG: Mi absoluto deseo es que no la condicione. Intento que las artes se nutran de la psicología y viceversa. Para mí fue esclarecedor que Freud no quisiera analizar a Mahler. El sabía que había un punto donde el análisis no debía tocar la fuente de creación. El mismo Lacan señalaba que el arte “desbrozaba el camino allí donde el análisis no podía llegar”. He constatado eso en carne propia. A la hora de la creación, soy artista. El psicoanalista viene después… a ver qué puede aportar. Pero ojo, esto es como artista. En contraparte, cuando estoy modo psicoanalista, allí si pongo ambas pasiones a dialogar entre sí.

MMZ: Cuando se habla de Psicología y arte, la gente se va inmediatamente al Surrealismo y al Dadá. ¿Cuál es tu opinión sobre tal reduccionismo?

JG: Para mi es difícil responderte eso. ¡Yo soy Dada! (risas) Pero debería preguntar: ¿cuál surrealismo? ¿El de Dalí? El de Breton? ¿Acaso el realismo mágico de Magritte? ¿El transautomatismo de Hundertwasser? ¿El anti-surrealismo de Kahlo? ¿O el surrealismo pop de Ryden? Allí desarticulamos cualquier reduccionismo absurdo ubicando la ignorancia, o para decirlo más elegantemente, el desconocimiento en su lugar.

Por otra parte, tú muy bien lo señalas, es Psicología y Arte. No ese terrible error que se comente al decir psicología del arte. El concepto en sí es seco, árido, reduccionista en sí mismo. No hay comportamiento del arte. Hay como ya dijimos, interacción, diálogo. La mejor manera de acceder a ello es a través de Paul Klee. Su genialidad nos llevó a trazar las líneas de ese encuentro que es muy diferente al del psicoanálisis y el arte.

Paul klee Adventure ship

Paul Klee, “El barco de la aventura”, 1927

Pero focalizándonos en tu pregunta: el arte puede ayudar a psicología a entender cultura y comportamiento, por ejemplo, a través de las cuevas de Altamira, de allí deducir aspectos culturales, antropológicos interesantes. Contraponer esto con cualquier trabajo de Edwin Parker “Cy” Twombly sería apasionante y nos daría para extraer cualquier cantidad de análisis comparativos entre ambas disciplinas. O ya que mencionamos las cuevas, ¿qué pueden decirnos hoy, de nuestra cultura, los nuevos artistas rupestres: los grafiteros?

MMZ: Eres autor de teatro, ¿cómo explicarías el tipo de teatro que escribes a alguien que nunca ha visto una obra tuya?
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JG: Te cuento lo que vas a ver, es como si me metiera en tu cabeza y lo que encuentre, lo ilumino con tus emociones y lo pongo en un escenario. 
Johnny Gavlovski teatro

Johnny Gavlovski en una de sus faenas teatrales.

MMZ: De todas las expresiones artísticas ¿cuál es para ti la más auténtica, la menos calculada o pensada? ¿Por qué?
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JG: Pregunta difícil. El que calcula es quien la expresa. Y si calculas detienes el fluir creativo. EL cálculo equivale a la técnica. Es Sir Joshua Reynolds, presidente Royal Academy de Londres diciendo:
“Si os proponéis preservar la belleza más perfecta en su estado más perfecto, no podéis expresar las pasiones, todas las cuales producen distorsión y deformación, más o menos, en los rostros más bellos”
Y el romántico Caspar David Friedrich, respondiendo:
“El artista no debe pintar sólo lo que ve delante de él, sino también lo que ve dentro de él. Si, no obstante, nada ve dentro de él, entonces también debe dejar de pintar lo que ve delante de él”

La gran lección me la dio uno de mis maestros de teatro, Rodolfo Santana. Un día, desayunando en su casa le hice la misma pregunta y me respondió: Cuando un niño nace, no lo hace limpio. Viene con sangre, fluidos, membranas. Así es el acto creativo. La limpieza, la técnica, el cálculo, viene después. Es entonces cuando uno dice, que lindo lo que veo.

Volviendo a tu pregunta, ¿cuál es la más auténtica? Aquella que surja de la pasión creativa. La calculada, jamás. Esta la veo como una consecuencia de repetirse en una fórmula de éxito, y terminar siempre haciendo lo mismo. Me gusta aquí parafrasear a Kafka, son artistas del hambre.

MMZ: Hay artistas que resultan celebridades sólo por haber tenido una vida difícil, como Vincent van Gogh, por ejemplo. A veces tengo a la impresión de que la gente siente más empatía por lo que sabe de su vida que por sus obras en un sentido estético profundo. ¿Te pasa lo mismo?

JG: Absolutamente de acuerdo contigo. Y no sólo por lo novelesco; sino por haberlos convertido en un producto de consumo: “Me gusta porque está de moda” Pasa con Modigliani también. Hay algo seductor en su obra; y sin embargo, no entender sus códigos es quedarse en la superficie, y no valorarlo en su justa dimensión.

Michelangelo David

Miguel Ángel, “David”, 1504

MMZ: Entre Leonardo y Miguel Ángel, ¿quién te mueve más como espectador? ¿quién te mueve más como creador que eres también?
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JG: Imposible responderte. Leonardo es admiración total, pero Miguel Angel es… Quiero decirte Miguel Ángel pero cuando pienso en el “San Juan Bautista” de Da Vinci o en su “Virgen de las Rocas”, entonces quiero decirte: “si M.M., prefiero Da Vinci”. Pero inmediatamente recuerdo el “David”, o la Capilla Sixtina y… Me rindo. Empate! Eso en lo personal… Pero a la hora de la creación, te respondo rápido: en los ojos del David de Miguel Ángel está mi respuesta.
Respuesta salomónica con un toque final de seducción para con la entrevistadora. De haber respondido “Leonardo” tajantemente esta entrevista no se estaría publicando. Así de radical soy cuando de Miguel Ángel se trata. Johnny lo sabe (aunque tal vez no lo recuerde y haya respondido inocentemente). Pero sé que él perdona este dejo de imparcialidad que me permito. La locura está en todos. La mía es Miguel Ángel y al David ni con el pétalo de una rosa.
Anish Kapoor

Anish Kapoor, se hace una selfie con una de sus obras más famosas: “La nube” (Chicago) / Foto: Ashlee Rezin/Sun-Times

MMZ: Entre Anish Kapur y Yayoi Kusama, ¿quién te mueve más como espectador? ¿quién te mueve más como creador que eres también?
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JG: La respuesta vale como espectador y como creador. Definitivamente Anish Kapoor. Kusama me aturde. Demasiado ruido. Demasiado comercial. En cambio, Kapoor me da paz. Me lleva a reflexionar sobre sus “encarnaciones de mitologías”. Me permite contemplar(me) y a partir de allí permitirme volar. Considero su obra es más trascendental. Casi… casi… al nivel de Rothko.
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MMZ: Si estuviéramos al filo de la destrucción del mundo y te entregaran la responsabilidad de salvar una sola obra de arte que luego serviría para mostrar a las próximas generaciones el maravilloso poder creativo del ser humano, ¿cuál escogerías? ¿Por qué?
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JG: De verdad tengo que responder esto… Ufff… Lo primero que viene a mi mente es Goya, Gericault, Velázquez. Si pienso en creatividad, no lo dudo: Jacek Malczewski. Pero uno… Uno que represente “el maravilloso poder creativo del ser humano”. ¡Listo! ¡Lo tengo! Hieronymus Bosch. Sin dudas. Se anticipó a su tiempo. Sigue vigente. Es clásico. Es contemporáneo. Describe al ser humano. Descifra sus misterios y fantasías. Narra sus costumbres. Representa su cultura. Te describe el fenómeno de ser-humano. Sí, sin dudas: El Bosco.
Bosco jardin delicias

El Bosco, “El Jardín de las Delicias”, h.1505 (detalle)

Pues sí, tenía que responderlo. Y, siendo su respuesta el maestro holandés que aun nos arranca la más grande de las admiraciones y la más profunda de las incógnitas, Johnny Gavlovski deja a la generación post Armagedón el más desafiante de los retos: dominar la inmensa capacidad humana de crear y destruir. 
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2 thoughts on “Johnny Gavlovski: “En los ojos del David de Miguel Ángel está mi respuesta”

  1. Pingback: María Elena Del Valle: “Toda creación es anticipo del final.” | ars.vox

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